Después... la humillación
La llamo por
teléfono para escuchar su voz. Cuando atiende, corto con pánico. Me digo que es
la última vez que lo hago. Yo soy un banana diplomado, esto me queda mal.
Pero lo hago
otra vez. Varias veces. Hasta que se da cuenta.
-....
-ya se que sos
vos, Pablo
-....
-....
-¿Me vas a
tener así mucho tiempo?
Y ahí colgué.
Otras vez:
-...
-¿qué te pasa,
Pablo?
¿Encima se hace
la comprensiva?
Claro. Porque
no tiene ni la mas mínima idea de lo que me pasa.


poetaguerrero dijo
me parece bien la prueba
20 Febrero 2007 | 03:25 AM